No! No nacemos del hielo, estamos incrustados en él. Al ascender, vemos nuestros reflejos y creemos ser libres, ser superiores a la tierra y el agua, al hielo y al fuego, al aire que respiramos. Desde la noche de los tiempos, en que éramos más congruentes con natura, vivíamos a su ritmo...la oscuridad y la claridad dominaban los espíritus y erigimos lenguajes, construimos universos, creamos religiones, levantamos tótems; todo sin hallar límites, sin freno.
El hielo se resquebraja, mientras hay seres sumidos en las sombras, mientras la esencia humana se deforma, mientras nos creemos superiores, creamos y unificamos irracionalmente. Estamos incrustados en la tierra, en el hielo, en el bosque, en la selva y el desierto. No hemos aprendido aún a morir dignamente... nos gritan los demás habitantes de este mundo... Los dioses irán cayendo, se acallaran las lenguas, caerán los tótem...
Quizás Louise Hävre no quiso transmitir un apocalipsis, su obra es múltiple y la domina la fantasía, fantasía que bebe de realidades, que vive o que sueña
¡Felicitaciones por toda tu obra Louise Hävre!!!
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