
Capitulo aparte necesita la creación muy particular de los Calidoscópicos, seres maravillosos que desde su reino de dos dimensiones se dedican nada mas y nada menos que a enseñarnos un lenguaje nuevo, un lenguaje de actitudes en las que una cabeza sin rostro y un cuerpo dócil y flexible con extremidades largas y de manos amigas conversan, por así decirlo con el interlocutor – observador y se instala cómodamente como amigo y confidente. Asume al observador como un médium a través del cual la realidad adquiere un movimiento ondulante que esparce luz, claridad. Los Calidoscópicos son una creación que anima, no son dibujos animados ni una animación de dibujos. Son obras terminadas en si misma, mas al observarlas con interés, por ende con atención, salen de si mismos, adquieren movimientos propios e incluso se multiplican, como ya dijimos no tienen rostro pero ello es así porque todo su ser es un rostro, un rostro a imagen y semejanza del espíritu de su creadora. Alicia les dio vida pero ellos adquieren independencia y hacen lo que mejor saben hacer, charlar hasta por los codos. Alicia los pone en un lugar pero ellos no solo se cambian de lugar sino que empiezan a rondar, a mostrar lo que saben, se ubican en lugares insólitos. Estiran sus brazos, anillan no al objeto designado si no al ocasional observador- interlocutor. Son cálidos por si mismos y no se los podría ver mas que con su gran bondad y su alegría sin par. Luego de conocerlos es posible que por un largo trecho acompañen a quien a disfrutado de amable e ingeniosa comunicación Su creadora, tanto de los Calidoscópicos como de los diversos temas encarados. Bucea, busca en la profundidad el hilo que conduce a un mayor entendimiento del mundo que la rodea y que nos rodea el juego de planos, transparencias, gamas cromáticas y otros recursos le da al plano utilizado un espesor que adquiere sentido y a la vez nos introduce a un universo de ficción en concordancia con el espectador